Una fábula onírica, futurista y musical, la historia de dos chavos que conocen a una bella mujer con alas de murciélago ve finalmente la luz del proyector, tras casi diez años de una gestación que es tanto verdadera labour of love, como un triunfo del cine artesanal. Autodefinida como “una historia mística de amor”, la película se arriesga por derroteros poco transitados en un país donde el fantástico brilla por su ausencia. Influido por Terry Gilliam y Jean-Pierre Jeunet, fan de Burton y Lynch y apóstol del cine digital con las nuevas tecnologías, Alejandro Valle consigue así un trabajo único: condenado –merced a su abigarrada estética, su look descaradamente digital y la delirante aunque entrañable anécdota– a convertirse en un auténtico filme de culto.

